DeLorean: La leyenda que traspaso fronteras

Una columna escrita por:

Serpiente Arcoiris

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El auto más popular del cine de ciencia ficción (Volver al futuro) fue famoso por llevar el término “modificado” a niveles estratosféricos… literalmente. Aun así, poco se ha profundizado en su origen e historia que, aunque sin duda era menos paradójica que la representada en la saga, no deja de ser interesante.

El DeLorean DMC-12 fue fabricado en Irlanda entre 1981 y 1982 por los fabricantes William Collins y John Delorean. Sus puertas “ala de gaviota” eran su principal atractivo mientras su motor de 6 cilindros Peugeot-Renault-Volvo cerraba el trato.

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La fabricación del modelo y su venta en alrededor de $25,000 dólares fueron de fugaz demanda pues solamente se fabricaron 9,200 unidades en los dos primeros años de la década de los 80’s, o bien 8,583 según algunas fuentes. El último ejemplar fue fabricado exactamente el 24 de diciembre de 1982.

El deportivo fue diseñado por Giorgetto Giugiaro (diseñador también del Alfa Romeo, Lamborghini, Maserati entre otros) y sus famosas puertas eran ejemplo de la avanzada ingeniería que la armadora de aviones militares Grumman Aircraft aporto a la causa.

Pero a pesar de ser una importante pieza de vanguardia automotriz, el DeLorean DMC-12 tambien se convirtió en un símbolo de unidad social a través de su fábrica establecida en Dunmurry, cerca de Belfast. En la época de mayor agitación entre católicos y protestantes, la fábrica de DeLorean Motor Company fue capaz de contratar obreros de todas las religiones que agradecían tener una oportunidad de olvidar los conflictos y trabajar en equipo en medio de uno de más altos índices de desempleo que ha vivido Irlanda.

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Desgraciadamente este buen gesto no sirvió para evitar las acusaciones de tráfico de drogas contra John DeLorean y su posterior arresto en octubre de 1982 lo que provoco la declaración en quiebra de la DeLorean Motor Company, y aunque el acusado fue declarado inocente, 100 ejemplares parcialmente ensamblados ya habían sido vendidos a la distribuidora de autopartes Consolidated International (hoy Big Lots) en Columbus, Ohio.

Hoy en día, el modelo incrementa su valor con los años y es motivo de admiración en infinidad de exhibiciones y museos; se le ha convertido en personaje de ficción y hasta bañado en oro en el Museo Nacional del Automóvil en Reno (Nevada, Estados Unidos). Sin duda ni el tiempo ni el espacio han sido capaces de causarle un solo rasguño… como si volara a través de las décadas.

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