Warcraft: La nueva víctima de la “maldición”

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Este fin de semana vi Warcraft y salí de la sala de cine con dos pensamientos en la cabeza. El primero, que había visto una seria candidata a la peor película del año. El segundo, más que un pensamiento, era una reflexión. Me encontré reflexionando si la llamada “maldición” que hace, supuestamente, imposible filmar una buena adaptación de un videojuego era real, y, más importantemente, si seguía sucediendo.

Ya se me acabaron los dedos de contar todas las veces que he ido al cine a ver una película basada en un videojuego y he salido de la sala deprimido. Lo que más me molesta es que, en esta ocasión, eso ¡NO TENÍA QUE PASAR! Warcraft (o World of Warcraft) nunca ha sido un juego que me ha envuelto y en el que me he pasado horas jugando (aunque conozco mucha gente que sí lo ha hecho), aunque reconozco su peso popular y me gusta el concepto que implica. Creo que una historia como esa tenía el potencial de ser el próximo Lord of the Rings.

Duncan Jones es un gran director, con mucho talento para contar una historia y, sobre todo, dotarla de lo que comúnmente se le conoce como “smart science fiction”, un género en decadencia y del cual cada vez tenemos menos producciones. Pero esta película es un desastre en todos y cada uno de los sentidos imaginables. Los personajes son huecos y poco interesantes (quizás los orcos son ligeramente más interesantes que los humanos), la cinematografía es demasiado colorida al nivel que hace que esto parezca un cuento, la película tiene una dependencia excesiva en efectos especiales (los cuales son muy buenos para animar los orcos pero muy malos para magia u otras partes de la historia), y, sobre todo, la trama es muy difícil de seguir y el nivel de interés que transmite al público es equiparable a 50 Shades of Grey (sí, lo dije).

¿Es Warcraft la peor película basada en un videojuego que he visto? Evidentemente, no. Hay muchas que son peores, en todos los sentidos. Después de verla, sin embargo, en el entendido de que yo conocía y sabía del talento que tenía delante y detrás de cámaras, me parece que la mejor palabra para denominarla es “fracaso”. Fracaso porque no funciona como película, ni como adaptación de uno de los juegos más queridos del mundo. Fracaso porque nos hace seguir pensando que existe una maldición que ataca a todas las películas basadas en videojuegos, lo cual, me cuesta trabajo asimilar.

Sé que las circunstancias nos han llevado a pensar que no existe posibilidad de que Hollywood haga una buena película de videojuegos, pero estoy seguro de que es posible. Existen miles de cineastas sumamente talentosos por toda la industria, y estoy seguro que existe, en la mente de alguno de ellos, la receta perfecta para adaptar un videojuego en la forma que merece.

Lo que yo creo (y quiero pensar) es que no hemos entrado todavía en la época dorada de adaptaciones de videojuegos. Hollywood tiene épocas para todo, por eso hemos tenido décadas de películas de desastre, películas de acción, e incluso en esta época tenemos un exceso de cine relacionado con cómics y superhéroes. ¿Será que la época dorada del cine de videojuegos vendrá algún día? ¿Será que va a suceder o tendremos que seguir todas nuestras vidas aguantando bodrios como Tomb Raider, Mortal Kombat: Annihilation o Bloodrayne? ¿Nos tendremos que seguir conformando con el cine de fracasados como Uwe Boll o Paul W.S. Anderson, tipos que no avanzan en sus técnicas cinematográficas pero que, por alguna razón, siguen siendo financiados para producir adaptaciones mediocres de buenos videojuegos? ¿Estaremos toda la vida dependiendo de frases o momentos buenos en películas malas basadas en videojuegos (dígase, Raul Julia en Street Fighter diciendo la frase “For me… it was Tuesday”)?

Yo creo que no. Si recuerdan, antes de la época de superhéroes que ahora conocemos (iniciada por X-Men en el 2000), tuvimos una serie de adaptaciones pésimas de nuestros superhéroes favoritos. Pregúntenle a generaciones anteriores lo difícil que era ver buenas películas basadas en superhéroes (fuera de algunas de las entregas de Batman y Superman, así como la serie de Hulk, todo lo demás era prácticamente un desastre). Estoy seguro que, cuando la época del cine de videojuegos inicie, se va a convertir en una tendencia. Vamos a tener películas de videojuegos cada dos meses, y dos de cada tres va a ser buena. Vamos a tener universos cinemáticos, y personajes van a saltar de una historia a otra. Prendan su vela por una adaptación de Super Smash Bros.

Pero ese futuro es utópico. Hoy, con adaptaciones aberrantes como Warcraft, lamento decir que seguimos en las mismas. Lo que más me preocupa de este género es que cineastas con talento terminan por darnos adaptaciones igual de mediocres que aquellas realizadas por los malos. Si me preguntan qué le pasó a Duncan Jones para darnos esta basura de película, contestaría que no tengo idea, pero que estaré ahí en el cine para ver su próxima producción (siempre y cuando no sea Warcraft 2). Él, como muchos de sus predecesores talentosos (dígase Jan de Bont o Mike Newell), fue víctima de la maldición; pero, como dije anteriormente, habrá alguien que no lo será, y hay que esperarlo. Esa espera va a valer la pena, estoy seguro… y si nunca llega, tendremos que seguir saliendo de salas de cine deprimidos por ver fracasos como Warcraft.

Síganme en Twitter @gabrielguerrame, y discutimos el tema.

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